El control emocional consiste en entender las emociones. Una persona está expuesta a muchos estímulos en su día a día. La capacidad de sentir una emoción es innata para todos, sin embargo, la forma de reaccionar puede variar debido a muchos factores. En algunos casos, la ira, el odio, el miedo, la confusión o la irritabilidad pueden interferir en la conducta de la persona.

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Técnicas del control emocional

Para controlar las emociones son necesarias varias herramientas y entrenamientos. La energía que genera nuestro cuerpo cuando sentimos emociones puede afectarnos de forma positiva o negativa, en función de la situación. En algunas ocasiones, se puede actuar impulsivamente sin reflexionar ni tener en cuenta las consecuencias de sus actos.

El principal objetivo es conseguir el autocontrol de esas emociones. Para ello, existen diferentes técnicas que ayudan a gestionarlas: 

Respiración profunda y meditación

Meditar de forma regular y respirar correctamente puede reducir la ansiedad y la intensidad de las emociones negativas cuando estas aparecen. La respiración diafragmática, por ejemplo, permite llenar profundamente los pulmones y rebajar el ritmo cardíaco. Se aconseja practicar este tipo de respiración a menudo, un mínimo de dos veces al día, hasta que el cuerpo lo interiorice.

Relajación muscular

La relajación muscular consiste en realizar una serie de ejercicios musculares de secuencias de tensión-distensión. El entrenamiento requiere una relajación lenta en todos los músculos del cuerpo, empezando con los dedos de los pies hasta llegar al cuello y cabeza. Esta técnica se puede aplicar antes, durante y después de la situación.

Educación emocional

Esta técnica propone optimizar y potenciar el desarrollo humano (físico, intelectual, moral, social, emocional, etc). Su finalidad se basa en aumentar el bienestar personal y social. Una de las maneras consiste en cambiar el punto de vista y analizar los pensamientos erróneos para comprenderlos mejor. Es decir, es importante saber detectar los sentimientos y valorarlos sin juzgarlos negativamente.

Distracción o detención del pensamiento

Otra manera para gestionar las emociones consiste en usar la distracción. Esta técnica bloquea los estados emocionales antes de que sea demasiado tarde. Consiste principalmente en desvincular la emoción negativa centrando la atención en pensamientos neutrales. La distracción funciona mejor cuando la atención se centra en algo concreto. Aún así, se recomienda en momentos de emergencia cuando los sentimientos no se pueden controlar de otra forma.

Beneficios del control emocional

El autocontrol emocional será mucho más sencillo una vez aplicadas las técnicas. Durante o después de su práctica se conseguirán grandes resultados, tanto físicos como psicológicos:

  • Disminución del desgaste psicológico permitiendo hacer frente las dificultades diarias.
  • Control de emociones y sentimientos.
  • Estimulación en las relaciones interpersonales.
  • Sensación de autonomía y seguridad.
  • Potenciación de la autoestima.
  • Mejora del rendimiento, como laboral, académico…
  • Incremento de la relajación física.
  • Adquisición de técnicas para superar la ansiedad nerviosa, emociones negativas…
  • Superación y eliminación del estrés y sus síntomas.
  • Aumento en la satisfacción personal y calidad de vida.