Tener un caballo es una gran responsabilidad y requiere que conozcamos sus características fisiológicas y conductuales. Son animales sociables y con diversas necesidades físicas. Si no le damos la alimentación correcta y no se ejercita, tendrá un comportamiento decaído y triste. Hoy hablaremos acerca de los cuidados del caballo y cómo podemos contribuir a mejorar y mantener la salud de nuestro equino.

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Los cuidados del caballo

1. La alimentación del caballo

La alimentación del caballo varia en función de diversos factores: la raza, el tamaño y el peso, la edad, la actividad física, etc. Sin embargo, la dieta básica está formada a base de heno, que puede ser césped o alfalfa. Por otro lado, también se les puede alimentar con grano, que puede ser avena o pienso dulce. Combinar ambos alimentos garantizará una dieta equilibrada y rica en nutrientes. Los caballos comen entre dos y tres veces al día, y una cantidad aproximada de entre 9 y 10 kilos de comida.

Hay que tener especial cuidado de no darle al caballo heno en mal estado. Si el heno está polvoriento o tiene moho, hojuelas o grumos de residuos de plantas, puede provocarle cólicos o problemas respiratorios.

Respecto a la hidratación, los caballos necesitan beber grandes cantidades de agua cada día, concretamente entre 25 y 55 litros de agua al día. De todos modos, todo depende de los factores que hemos mencionado anteriormente.

Otro de los aspectos relativos a la alimentación que hay que valorar es la sal. Como lo lees. La sal equilibra los electrolitos del caballo gracias a los minerales que contiene. Lo ideal es darle la sal en bloques, pero también se puede mezclar con el heno.

2. Actividad física

El ejercicio es uno de los cuidados del caballo más importantes. Los caballos necesitan ejercitarse, como mínimo, una hora, cuatro veces por semana. Un día a la semana será destinado exclusivamente al descanso. Hay que tener en cuenta que antes de iniciar el ejercicio como tal, es importante dar un paseo de unos diez minutos para calentar. A continuación, pasamos progresivamente del trote al galope.

3. El pelaje

Para que el caballo tenga un pelaje bonito y saludable, hay que cepillarlo a menudo. Podemos usar una rascadera o un cepillo de raíces para retirar los restos de hierba y barro del pelaje. Por otro lado, podemos finalizar el cepillado con un cepillo de crin, que es más suave y se utiliza para las zonas más huesudas, como la cabeza o las piernas.

4. Los cascos del caballo

La zona de los cascos del caballo es muy sensible y, si no la cuidamos como es debido, puede tener infecciones u hongos. Lo ideal es contactar con el veterinario para que sea este el que determine qué cuidados requieren los cascos del caballo, ya que depende de los factores mencionados en el primer punto.

Por otro lado, es importante revisar los cascos cada vez que vuelva de un paseo por zonas con muchas piedras o hierbajos y zonas con ríos o barro. Con revisar los cascos del caballo una vez al día sería suficiente. Lo más importante es asegurar que los cascos están limpios. Además, podemos aplicar algún tipo de grasa para evitar la sequedad o el exceso de humedad. Cada seis semanas, además, se recomienda que un herrero recorte y lime las pezuñas.