La defensa personal policial se caracteriza por aplicar un conjunto de técnicas racionales, graduales y proporcionales de los diferentes niveles del uso de la fuera. Esto sirve para prevenir o modificar una acción o acto delictivo. No obstante, siempre hay que tener en cuenta la integridad física propia y la de terceros. En este blog te explicamos cuáles son los objetivos de la defensa personal policial y los diferentes niveles del uso de la fuerza que existen. Además, puedes especializarte todavía más en el sector, matriculándote en nuestro Curso en Técnicas de defensa personal.

¿En qué consiste la defensa personal policial?

La defensa personal policial aparece cuando un agente necesita protegerse de cualquier ataque o perturbación contra su persona. Cada vez más, los cuerpos de Seguridad Pública y Privada se ven confrontados a la violencia.

También es cierto que cada situación o conflicto es diferente. Esto puede ser debido a la geografía donde se desarrolla, a la cantidad de protagonistas, a la gravedad o nivel de conflictividad, etc. Por lo tanto, es fundamental actuar en base a determinadas pautas y protocolos. Es decir, todas las técnicas se toman y se adaptan partiendo de los diferentes tipos de luchas y artes marciales conocidos.

Objetivos principales

Uno de los objetivos de la defensa policial consiste en reducir acciones violentas e ilícitas, respetando los principios fundamentales y causando el menor daño posible. Sin embargo, se debe ser consciente de todas las técnicas de defensa que se pueden utilizar como modo de protección. También hay que tener en cuenta aquellas armas con las que te puedes enfrentar, por ejemplo, armas de fuego, cuchillos, etc. Y cuanto más conocimiento se tenga sobre cómo enfrentarse a las distintas situaciones para no generar o aumentar la respuesta negativa, mejor.

A parte, por seguridad policial, también es muy conveniente plantearse previamente las posibles situaciones que pueden aparecer. De esta manera puedes prepararte en determinados momentos peligrosos y saber cómo ejecutarlos. Sin embargo, es prioritario siempre privilegiar las tareas procedimentales preventivas y disuasivas, antes que usar la fuerza. Mayoritariamente se aconseja implementar la verbalización para alcanzar la persuasión y favorecer el entendimiento entre los actores.

Niveles del uso de la fuerza

Las técnicas de Intervención Policial (TIP) proporcionan una serie de conocimientos y habilidades que permiten ser aplicadas a la hora de efectuar cualquier detención donde intervenga el uso de la fuerza. Generalmente, todo conocimiento o capacidad táctica se lleva a cabo de forma experta y profesional.

Nivel 01

Cuando aparece por parte del sujeto una resistencia psicológica o pasiva, es decir, no obedece las instrucciones verbales, se deben utilizar advertencias verbales de disuasión. En cambio, si la resistencia es defensiva, se puede recurrir a una actitud y una voz más enérgica, en forma de persuasión.

Nivel 02

Si existe una resistencia agresiva física entonces se tendrán que aplicar técnicas con armas menos letales, como una tonfa o una barita rígida.

Nivel 03

Cuando hay intenciones de agresión física o con elemento también se deben utilizar armas incapacitantes no letales.

Nivel 04

Si la resistencia agresiva se agrava se puede usar un arma de fuego o de fuerza letal.

Nivel 05

Este nivel solo puede usarse en ocasiones de extremo peligro. Es decir, cuando la resistencia agresiva se agrava y empeora y puede causar lesiones graves o la muerte al policía, o terceras personas. En este caso, se deberá usar armas o técnicas extremas o letales.