Las drogas son sustancias tóxicas de origen vegetal, animal o sintético. En un pasado, se relacionaban con la población marginal, ya que era el principal foco de consumo. Actualmente, pero, se relacionan con el ocio y la diversión. Son utilizadas para incidir en el sistema nervioso del cuerpo humano, el estado de ánimo o para experimentar nuevas sensaciones. Tienen numerosos efectos negativos para nuestra salud y, además, su consumo reiterado puede producir drogodependencia. Cuando una persona desarrolla una adicción a las drogas, debemos intervenir inmediatamente para evitar resultados fatales. Fórmate con el Curso de Intervención Psicológica en Drogodependencias y contribuye a la causa.

Drogodependencia: sustancias y tratamiento

El consumo de drogas y el estado de la salud mental del individuo suelen ir de la mano. Las drogas pueden empeorar gravemente un problema de salud mental, llegando a agravar los efectos e incluso provocar episodios psicóticos, ataques de pánico, esquizofrenia o trastornos de personalidad. Al afectar a las mismas zonas del cerebro, el consumo de estas sustancias puede mejorar el estado de ánimo. Por norma general, funciona, aunque no por mucho tiempo. Una vez el efecto ha pasado, la persona vuelve a estar decaída y necesita más. La tolerancia a las drogas provoca que cada vez se requiera más cantidad para lograr el efecto deseado. Esta es la razón por la cual se llega a generar drogodependencia.

¿Cuáles son las drogas más consumidas actualmente?

  • Alcohol: es un depresor del sistema nervioso central. Desinhibe la conducta, genera falta de sensación de seguridad en uno mismo y conductas agresivas y violentas. El alcoholismo provoca múltiples fallos orgánicos y trastornos psicológicos como depresión y ansiedad.
  • Cannabis: también llamada marihuana, es una mezcla que se obtiene de las flores secas del cáñamo. Produce relajación, risa, pérdida del equilibrio, desorientación y somnolencia. La adicción a esta sustancia y su abstinencia producen ansiedad, insomnio e irritabilidad.
  • Cocaína: es una droga estimulante que provoca hipertensión e hiperactividad, aumento de la energía, insomnio y pérdida del apetito. Su consumo y abstinencia son la causa de trastornos psiquiátricos graves, coronarios y cardiovasculares.
  • Extasis: llamado comúnmente MDMA o cristal, provoca euforia, locuacidad, aumento de la temperatura corporal y, a veces, también puede causar confusión, sensación de angustia y taquicardia. Esta droga no suele causar adicción, pues su consumo se asocia a únicamente momentos de ocio, como fiestas o festivales. De todos modos, si se consume de forma reiterada fuera de este ambiente, puede llegar a generar una adicción como cualquier otra, con efectos parecidos como ansiedad o irritabilidad.
  • Benzodiacepinas: son medicamentos psicotrópicos con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos y  amnésicos. Estas sustancias se obtienen de forma legal bajo prescripción médica. Legalmente, se utilizan para tratar trastornos de ansiedad y trastornos de personalidad, como el bipolar, el múltiple o el límite.

¿Cómo afrontamos una drogodependencia?

Ante todo, debemos reconocer el problema (si es nuestro caso) o ayudar a la persona drogodependiente a reconocer su adicción. Se considera que una persona es drogodependiente en el momento que el consumo reiterado de una sustancia afecta a su estado físico o mental. Que ocasione dificultades en el trabajo o problemas en sus relaciones sociales y familiares. Que, a pesar de conocer estos efectos negativos, siga dedicando mucho tiempo a conseguir las sustancias y a consumirlas; y, en caso de que no pueda conseguirla, le ocasione irritabilidad, ansiedad, estrés y angustia.

Es importante que la persona afectada cuente con un entorno sociofamiliar y/o sanitario adecuado, que le brinde el apoyo que necesita y le acompañe en el proceso de desintoxicación. Dicho proceso suele ser largo y arduo, pues la abstinencia provoca efectos adversos graves que suponen todo un desafío para el paciente. Episodios de violencia, ira, ansiedad, llanto y estrés desmesurado son algunos de las reacciones. A veces, incluso, la abstinencia puede producir fiebre, escalofríos, temblores y taquicardia, entre otros.

En los centros de salud se tratará al paciente mediante pruebas físicas para descartar posibles enfermedades derivadas de la adicción. Posteriormente, se ofrecerá atención psicológica y terapia mediante la escucha activa y sin emitir juicios de valor. Lo principal es mantener una buena comunicación entre el paciente y su entorno, comprendiendo y escuchando las necesidades de este de la forma más empática posible. Si fuese necesario, el paciente sería ingresado hasta que los médicos reconsiderasen el estado de su recuperación.

La drogodependencia es una problemática mucho más común de lo que parece. La presión social, familiar, económica y laboral puede dar lugar a una adicción. Debemos ayudar a las personas afectadas a encontrar la salida y hacerles ver que una vida sin sustancias tóxicas es mejor vida.