¿Qué viene a tu mente cuando hablamos de dactiloscopia? Probablemente las famosas series policíacas, crímenes y asesinatos y misterios de todo tipo. Hoy queremos hablarte sobre esta ciencia, de la que poca gente conoce todos los detalles. Si te interesa esta disciplina, te recomendamos que eches un vistazo a nuestro Curso de Dactiloscopia.

¿Qué es la dactiloscopia?

La dactiloscopia es la ciencia que se encarga de analizar las huellas dactilares, y es una rama de la lofoscopia, perteneciente al ámbito de la criminología. Esta técnica permite identificar a las personas a partir de las crestas papilares de las yemas de los dedos de las manos.

Es uno de los procedimientos más efectivos para identificar a un individuo, ya que cada huella dactilar es única y distintiva. Los dibujos de las crestas, además, son inmutables y perennes desde el sexto mes de vida. Algunas lesiones profundas pueden llegar a alterar los dibujos, pero las cicatrices también se usan como elementos identificativos.  En caso de muerte, la huella empieza a desaparecer una vez se inicia el proceso de descomposición y la putrefacción destruye los tejidos.

El Estado es el encargado de registrar las huellas dactilares de los ciudadanos para poder identificarles en caso de que sea necesario. Por ejemplo, en casos de robo o asesinato, donde los delincuentes no hayan tomado medidas suficientes para no ser identificados. Las huellas dactilares son infalsificables y tienen un porcentaje de éxito prácticamente total, excepto en casos de deficiencia en la toma de huellas o similares. En España, por ejemplo, a la hora de elaborar el Documento Nacional de Identidad se realiza una prueba dactiloscópica.

¿Quién inventó la dactiloscopia?

Para conocer los antecedentes de la dactiloscopia debemos remontarnos hasta las primeras tribus. Estas se identificaban con adornos como plumas y pinturas, y uno de los elementos más significativos eran los tatuajes, que en la actualidad tienen una función puramente estética. En otras sociedades, por ejemplo, a los delincuentes se les marcaba con fuego para individualizarles, también llamado tatuaje judicial. Este tipo de marcas identificativas se utilizaron hasta mediados del siglo XIX.

El principal precursor de la dactiloscopia como la conocemos actualmente fue Juan Vucetich (1858), nacido en la antigua Dalmacia, perteneciente al Imperio Astro Húngaro. Vucetich, con el cargo de Jefe de la Oficina de Estadística de la Repartición, estudió la posibilidad de establecer un servicio de identificación antropométrica. Se interesó por los estudios de Fracis Galton (Londres), que identificó los caracteres naturales de las líneas papilares de las manos como perennes, inmutables e infinitos. No había uno igual en miles de millones de muestras. Vucetich demostró la utilidad y exactitud de esta práctica y, casi diez años después, se adoptó la dactiloscopia como método de identificación a nivel mundial.

¿Cómo se realiza la prueba?

Durante mucho tiempo, el método más habitual consistía en impregnar un dedo con una sustancia colorante y presionar la yema contra un papel. De esta forma, se obtenía la impresión dactilar. Sin embargo, actualmente la dactiloscopia recurre a herramientas digitales para capturar, imprimir y almacenar la huella. Se conoce como AFIS: Sistema Automatizado de Identificación Dactilar. Es un archivo informático que permite recopilar, almacenar y comparar las huellas dactilares. El AFIS criminal, por ejemplo, contiene las huellas de todas las personas con antecedentes penales. Mediante este método, el reconocimiento de una huella es cuestión de minutos. Si tuviésemos que identificar de forma manual las miles de millones de huellas dactilares que existen, tardaríamos más de 10 y 15 años. Sin ir más lejos, los nuevos smartphones incorporan la huella dactilar como método para desbloquear el teléfono móvil.